Recuerdo estar sentada en un banco una fría mañana de Diciembre. Fue la primera vez que la vi. Mi primer viaje a Istanbul. También recuerdo lo pequeña que me sentí en mitad de aquella plaza sorprendida por el ezan – la llamada al rezo que se oye 5 veces al día en todas las mezquitas de la ciudad – en el que Santa Sofia y la mezquita azul parecían contestarse. Uno se puede quedar absorto durante horas envuelto plácidamente en aquel vaivén. Como cuando oyes una canción que quieres que nunca acabe.

Recuerdo que me dijeron “¿Por qué no hablas?” y yo no contesté.

Aquello habla por si solo.

Hagia Sophia

Y la verdad, ¿quién no se quedaría mudo frente a algo así? Turquía es un país que te atrapa. Y de Istanbul qué os puedo decir… es como el queso de mis macarrones. Una ciudad espectacular, llena de contrastes, colores, aromas y cultura. A mi me tiene completamente enamorada.

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#UnPocoDeHistoria

Santa Sofia fue construida en Istanbul (Constantinopla) hace 1479 años. Esta antigua basílica patriarcal ortodoxa fue diseñada por Isidoro de Mileto y después de la conquista de Constantinopla en 1453, donde la ciudad fue tomada por el imperio otomano bajo las ordenes de Sultan Mehmet II, se convirtió en mezquita. Allí adoptó su nuevo nombre: Ayasofya.

Después de la caída del imperio otomano, el gobierno de la República de Turquía decidió convertirla en museo, preservando así ambas culturas: cristiana y musulmana. A partir de allí ha recibido infinidad de visitas pero ninguna tan especial como la de Gli el gato. Desde 2009, este peculiar habitante cuida junto a otros 6 gatos de Santa Sofia. De hecho, Gli se ha vuelto todo un fenómeno social gracias a su cuenta de tumblr (no me extraña, a quién no le gusta ver vídeos y fotos de gatitos).

Gli es muy cariñoso y nada tímido. Además es un poco posturetis el tío. Vaya, un buen anfitrión que seguro os saca una sonrisa. Aunque si sois como yo os tendrán que arrastrar hasta la salida porque no podréis parar de acariciarlo. De hecho una china me miró mal porque no me despegaba del gato y ella quería hacerse una foto con él. Lo siento señora, asúmalo, me quería más a mi.

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Cómo llegar: Llegar a la plaza de Sultanahmet, donde se encuentran Santa Sofia y la Mezquita Azul, en transporte público es muy fácil. Se puede ir con la línea T1 en tranvía por 2tl (menos de un euro si tienes una Istanbul card) o por 4tl con un billete sencillo. Si te da pereza, en Istanbul los taxis son bastante baratos y desde Taksim, por ejemplo, puede costar como mucho 10 euros, dependiendo del tráfico.

Cuánto cuesta: Visitar Santa Sofía cuesta 30 liras (10 euros) y es gratis para menores de 12 años.

Consejo: No os perdáis las vistas de la Mezquita Azul desde las ventanas de la segunda planta. Una delícia.