Está bien cambiar. A veces pensamos que tenemos que ser siempre iguales, que cambiar te convertirá en un ser extraño que ni tu madre reconocerá, pero no es así. Contradecirnos, superar barreras mentales, abrir los ojos y concienciarnos nos hace crecer.

Yo me quité una venda muy grande en el momento que vi “A Plastic Ocean” en Netflix. Documental que debería ser obligatorio en toooodos los colegios del mundo mundial. Si educamos a los niños, esos niños crecerán cuidando y amando al planeta como lo hacemos algunos hoy.

viajar sostenible pompombunny

Buscando mejorar, me sentía menos sola en esta “locura” del #zerowaste porque mujeres como Carla de La maleta de Carla, María de Earth Beat Brand o Carlota Bruna me ayudaban a inspirarme y ver que no estaba loca por preocuparme de algo que parece que se escapa un poco de nuestro alcance: el planeta.

Pero es que, si tuviese que tatuarme algo en la frente ahora mismo (no lo voy a hacer, no os preocupéis)  sería la siguiente frase: “Los pequeños gestos, SÍ cambian el mundo” y tú, que ahora mismo estás leyendo esto, también puedes cambiar el mundo.

Pero vamos a lo práctico, ¿cómo vivir siendo un poco más sostenibles?

Más allá de cambiar tu cepillo por uno de bambú y llevar siempre una bolsa de tela bajo el brazo, os voy a dejar consejos que a mi me han ayudado mucho.

1. Sayonara, servilletas desechables

Cómprate una servilleta de tela bien bonica (de flores, lunares, lisa…) y mánchala con esos morretes que se te quedan después de comer macarrones con tomate sin remordimiento. Aprovecha cualquier lavadora para lavarla y disfruta de tu servilleta infinita. Le ahorrarás al planeta muuuuuuchas servilletas de papel de un solo uso.

Desde pequeña, en mi casa cada uno tenía su servilleta de tela y la verdad es que con lo mucho que nos manchamos mi hermano y yo comiendo, no quiero pensar cuántas servilletas habríamos acabado tirando a la basura si hubiesen sido de papel jajajaja

2. No intentes cambiar a todo el mundo

Hay gente que aún no está preparada para asumir todo lo que conlleva vivir una vida más consciente. Dales tiempo. Yo hace 4 años no tenía ni idea de que un vaso de plástico podía tardar entre 65 y 75 años en degradarse y todo el impacto que generaba a nivel medioambiental.

Al final, cada pequeño gesto cuenta. Intenta ser sutil y dar ejemplo, no imponer nada. ¿Cumple a la vista? Regala un kit zero waste con: cepillo de dientes de bambú, bolsa de tela y botella reutilizable. Añade al kit una tarjeta explicativa sobre los beneficios de cada producto y tooodo lo que le va a ahorrar al medioambiente. Triunfo asegurado.

3. Si cambias cosas, hazlo de forma gradual

Es importante que no te agobies con este cambio. Cuando empecé a interesarme por el tema de la sostenibilidad y el zero waste quise cambiarlo todo. Me horrorizaba que me diesen una bolsa de plástico en el mercado, me enfadaba cuando mi chico compraba una botella de agua de plástico porque tenía sed… Acabé frustrándome y desesperándome muy rápido.

Si algo he aprendido en todo este tiempo es que no puedes ser perfecto, pero puedes intentar hacerlo lo mejor que puedas según tu contexto y posibilidades. No hace falta que de un día a otro te vuelvas vegano, no compres nada con plástico y tires tu cepillo de plástico porque te has dado cuenta de que no es la mejor opción. En cambio, puedes reducir tu consumo de carne, priorizar las opciones a granel y sin plásticos y acabar de usar tu cepillo de plástico y, en el momento de cambiarlo, escoger uno de bambú más sostenible.

4. Haz listas

Me voy a poner un poco en plan Marie Kondo pero, como mi amiga Nathi me enseñó: crea una lista de todo aquello que tienes y te gustaría cambiar organizada por estancias. Por ejemplo, en la cocina:

  • Bayeta 
  • Estropajo de toda la vida
  • Jabón líquido
  • Pastillas lavavajillas 
  • Desinfectante 

Y ahora, busca las mejores opciones a tu alcance para sustituir esos productos por otros que cumplan la misma función pero sean menos perjudiciales para el medioambiente.

5. Pierde la vergüenza

Porque no te va a ayudar en este nuevo camino y muchas veces vas a tener que anticiparte a los demás. No todo el mundo sabe que una pajita puede tardar hasta 500 años en biodegradarse, así que, si ves que en el bar en el que estás las bebidas van con pajita es tan fácil como pedir tu bebida sin pajita. Si mucha gente, muchas veces pide su bebida sin pajita, al final en el bar se darán cuenta de que el consumidor no quiere que le sirvan su bebida con pajita.

Al principio, cuando iba al mercado a comprar fruta y verdura, me daba mucha vergüenza (y ahora también, no nos engañemos) pedirlo todo sin bolsas de plástico. Las señoras me miraban raro. Como me ponían bolsas de plástico igualmente, las reutilizaba. Cuando hacía la compra la semana siguiente, le llevaba las bolsas de plástico al chico del mercado y le pedía que me pusiese ahí la fruta y verdura. Cuando ya tenía más confianza,

 

Y recuerda, aunque creas que no vas a salvar el mundo por pedir tu bebida sin pajita o ir a comprar con una bolsa de tela, si todos lo hacemos, cambiaremos las cosas 🙂 ¿Te gustan estos 5 consejos para ser más sostenibles? ¿Cuál es el tuyo?