Europe

Los 5 imprescindibles de pastelería en Paris

Hay cosas que hay que hacer sí o sí cuando vas de viaje, porque si no lo haces… ¡PECADO MORTAL! ¡SACRILEGIO! Y un poco más y te acusan de ser de otro planeta. Además de visitar museos o perderte por algunas calles, tienes que probar la comida local y los platos más conocidos. Ves a Italia y no te comas un buen plato de pasta, pasa por Bélgica y no pruebes las “moules-frites” o visita Argentina sin catar una buena empanadilla y a la gente a la que se lo cuentes se le saldrán los ojos de las órbitas.

Si eres un poco foodie (o te encanta comer) hay lugares cuando viajas, que no deberías perderte. Y como hablar de alta pastelería es sinónimo de París, si estás a punto de viajar a la meca de los macarons, los eclairs y los pastelitos deliciosos que te hacen replantearte la operación bikini… ¡No te pierdas los 5 imprescindibles de pastelería en París!

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Europe

Santa Sofia y el gato Gli

Recuerdo estar sentada en un banco una fría mañana de Diciembre. Fue la primera vez que la vi. Mi primer viaje a Istanbul. También recuerdo lo pequeña que me sentí en mitad de aquella plaza sorprendida por el ezan – la llamada al rezo que se oye 5 veces al día en todas las mezquitas de la ciudad – en el que Santa Sofia y la mezquita azul parecían contestarse. Uno se puede quedar absorto durante horas envuelto plácidamente en aquel vaivén. Como cuando oyes una canción que quieres que nunca acabe.

Recuerdo que me dijeron “¿Por qué no hablas?” y yo no contesté.

Aquello habla por si solo.

Hagia Sophia

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Travel

Aloha Bunnies!

La mayoría de viajes que uno hace deberían ser por placer. Aunque de vez en cuando sean por obligación. Algunos surgen sin ser planeados y otros son estudiados al detalle – y luego acaban dejando paso a la improvisación-. Hay viajes que duran toda una vida y viajes que deberían durar toda la vida y nunca quieres que se acaben.

Hay viajes y VIAJES.

Lo que está claro es que todos los viajes que hacemos nos enseñan algo. Nos dan lecciones que nunca olvidaremos, nos abren los ojos a nuevas y distintas culturas, nos llenan la maleta de recuerdos y nos hacen comprender que para volar no sólo hace falta un avión. Y lo más importante, hay un intercambio: una parte de nosotros se queda en el sitio al que vamos y una parte del sitio al que vamos se queda con nosotros.

Bienvenidos a este viaje, que hoy empezamos juntos.